Noticias

Glaucoma: un desafío silencioso para la salud visual y la importancia del diagnóstico temprano
06 mayo, 2026

Glaucoma: un desafío silencioso para la salud visual y la importancia del diagnóstico temprano

La salud visual representa uno de los campos más complejos de la medicina preventiva, en gran parte debido a aquellas patologías que no manifiestan síntomas en sus etapas iniciales. Dentro de este grupo, el glaucoma ocupa un lugar central. Se trata de una enfermedad que evoluciona de manera progresiva y que, en ausencia de controles, puede afectar la visión sin que el paciente lo advierta a tiempo.

“El principal desafío del glaucoma es que no da señales claras en sus inicios. Muchas veces el paciente consulta cuando el daño ya está instalado”, explica el Dr. Francisco Martínez Melella, médico oftalmólogo de GO Oftalmología.

El problema radica en que no suele haber dolor ni cambios visibles en las primeras etapas. La pérdida visual ocurre de forma gradual y, en general, comienza por la visión periférica, lo que dificulta su detección en la vida cotidiana. Por este motivo, el abordaje actual pone el foco en la detección temprana y el seguimiento periódico.

La fisiología del daño

Para comprender el glaucoma, es necesario observar el funcionamiento interno del ojo. En su interior circula un líquido llamado humor acuoso, que cumple funciones esenciales como nutrir las estructuras oculares y mantener su forma.

Cuando el sistema encargado de drenar este líquido no funciona correctamente, puede producirse un aumento de la presión dentro del ojo. Esta situación genera un daño progresivo sobre el nervio óptico, encargado de transmitir la información visual al cerebro.

“El aumento de la presión intraocular es uno de los principales factores de riesgo, pero no el único. Hay formas de glaucoma que pueden desarrollarse incluso con valores normales de presión, por eso el diagnóstico no depende de un solo estudio”, advierte el Dr. Martínez Melella. Esta distinción es vital: el daño puede ser sutil y progresivo, afectando primero las fibras nerviosas de la visión periférica, lo que hace que el paciente mantenga una visión central nítida mientras su "campo visual" se reduce drásticamente sin que lo advierta.

Contexto y factores de riesgo

En Argentina, más de un millón de personas conviven con glaucoma, y se estima que cerca de la mitad desconoce su diagnóstico. La prevalencia aumenta con la edad y afecta a aproximadamente 3 de cada 100 personas mayores de 40 años.

Existen además factores que incrementan el riesgo, como los antecedentes familiares, ciertas condiciones visuales como la miopía o hipermetropía alta, y el uso prolongado de corticoides.

“Los pacientes con antecedentes familiares o mayores de 40 años deberían incorporar el control oftalmológico como parte de su rutina de salud”, agrega el Dr. Martínez Melella.

Diagnóstico de precisión con tecnología de última generación

Un error común es creer que una revisión para cambiar la graduación de los anteojos es suficiente para descartar patologías graves. Su diagnóstico requiere una evaluación completa que incluya distintos estudios.

En la práctica clínica, esto implica medir la presión intraocular, evaluar el estado del nervio óptico y analizar el sistema de drenaje del ojo. A esto se suman tecnologías de imagen que permiten detectar alteraciones incluso antes de que se manifiesten en la visión.

“El objetivo es identificar cambios en etapas muy tempranas. Hoy contamos con herramientas que permiten ver el daño antes de que el paciente lo perciba”, explica el oftalmólogo.

El glaucoma es una enfermedad que no tiene cura, pero que puede ser controlada en la mayoría de los casos. El tratamiento busca reducir la presión intraocular y evitar la progresión del daño.

Las estrategias incluyen medicación, procedimientos con láser o cirugía, según cada caso. Sin embargo, el tratamiento no es un punto de llegada, sino parte de un proceso continuo.

Respaldo institucional y excelencia profesional

El abordaje del glaucoma requiere un seguimiento sostenido en el tiempo, apoyado en herramientas diagnósticas de precisión y en la interpretación clínica de cada caso. A diferencia de otras patologías, su evolución obliga a evaluar cambios de forma continua y a ajustar las decisiones médicas en función de esa progresión.

En este sentido, el Dr. Francisco Martínez Melella, especialista de GO Oftalmología, remarca la importancia del contexto en el que se realiza el seguimiento. “El control del glaucoma no se basa en un único estudio, sino en la integración de distintas evaluaciones a lo largo del tiempo. Poder comparar resultados y sostener una línea de seguimiento es lo que permite tomar decisiones adecuadas en cada etapa”, explica.

Contar con acceso a tecnología diagnóstica específica y con equipos formados en el manejo de esta patología resulta fundamental para interpretar la evolución de la enfermedad y definir estrategias de tratamiento.

En este marco, GO Oftalmología, como parte de la red de Grupo Oroño, integra estos recursos en un mismo ámbito de atención, lo que facilita la continuidad del seguimiento y el abordaje clínico de cada paciente.

En definitiva, aunque el glaucoma plantea un desafío por su carácter progresivo y, en muchos casos, silencioso, la combinación de diagnóstico especializado, control periódico y un entorno adecuado de atención permite hoy acompañar su evolución de manera efectiva.

Compartir